- benedictinas
- 22/02/2026
- 12:34
DOMINGO I – CUARESMA – A
Jesús sufrió las tentaciones durante toda su vida. Al comienzo de su ministerio público, fue cuando más le afectó. El escenario es un desierto que no es un espacio físico, sino un estado al que el Espíritu le lleva porque es un espacio de comunión con Dios.
El Mal se acerca a él sugiriéndole que ordene su vida manteniendo su bienestar físico. Jesús le dice que en la vida existe algo más que satisfacer necesidades y placeres. En la segunda tentación, le invita a que use de Dios, esperar que sus milagros actúen solucionando todos los problemas. Finalmente, le insta a que adore otros dioses para obtener mayores beneficios.
En el fondo, toda tentación se refiere a lo mismo. Él ha tomado una opción y debe buscar su identidad mesiánica. La tentación viene a decirle que opte por el camino más fácil.
Nosotros tenemos las mismas tentaciones. Pero sabemos que tenemos también las mismas armas para superarlas: la Palabra de Dios.
(Sor Ernestina)
