- benedictinas
- 08/12/2025
- 10:41
María, en este adviento, nos invita a sumergirnos en la fuente de la Vida y de la alegría; a acceder constantemente a este lugar donde todo adquiere consistencia y sentido; allí donde la persona se va construyendo interiormente independientemente de las circunstancias en la que se encuentre.
Pero para llegar ahí, es necesario pasar por la conversión. María fue constantemente convirtiéndose, transformándose. Es una conversión que no se centra en ritos, ni en ayunos, ni en devociones, ni en abstinencias; sino que supone un verdadero deseo de santidad.
En este adviento, estamos todos necesitados de conversión, de desprendernos de ciertas estructuras pesadas que nos agobian, de formas raras que tenemos de identificarnos con lo negativo, de bloqueos que nos impiden vivir felices. En definitiva, de miedos que nos desfiguran la realidad.
Nos toca prepararnos para acoger la Vida nueva que este adviento nos trae. Que así sea.
(Sor Ernestina)
