- benedictinas
- 14/06/2026
- 12:31
Jesús llama a sus discípulos y los envía a una misión.
El seguimiento de Jesús es algo peligroso: hay naufragio, sufrimiento… Así y todo, han de cumplir su encargo.
Jesús necesitaba personas que hicieran más que dar clases de medicina; tenían que trabajar con él en su viña.
Podemos imaginar cómo impactó este mandato a los apóstoles. Posiblemente, como a nosotros, al principio fue paralizador. Les dice: «Haced discípulos de todas las naciones»; a ellos que son personas comunes y corrientes y con muchas limitaciones.
Han de confiar en Jesús. Se les promete autoridad sobre las enfermedades y el mal.
La cuestión es que hay que arriesgarse y obedecer sin esperar ningún tipo de señal clarísima o de un gran fervor espiritual. Hay que obedecer una llamada, la vocación. Nosotros no estamos llamados a entender las llamadas, sino para seguirlas.
(Sor Ernestina)
