- benedictinas
- 04/01/2026
- 10:35
El prólogo del evangelio de Juan nos presenta a Jesús como el Verbo encarnado, Luz y Vida para la humanidad. Insiste mucho en que Jesús es el Hijo de Dios, de su misma naturaleza y que participó en la creación. No es un hombre más; es el Hijo de Dios, origen de todo.
La primera expresión de Dios, en la creación, fue la de la luz. Y son impresionantes las características de la luz.
La luz expresa la naturaleza divina; la luz es energía y materia, onda y partícula, capaz de desplazar las tinieblas. Y vino a la creación para salvarla. Por eso dice Juan, que de Él vino la gracia y la verdad.
La gracia es el gran amor de Dios derramado sobre el mundo. Por tanto, todos, creyendo en Él, obtenemos nuestra filiación divina.
(Sor Ernestina)
