EL TESORO

Hay algo en la vida de cada uno que es de gran valor, el valor supremo. Y cuando lo descubre y lo acoge, encuentra una felicidad plena y profunda.

El problema es que está escondido.

Algunos piensan que, para encontrarlo, hay que estar mucho tiempo meditando, en silencio reflexivo, como que estuviera en un pozo metido y que habría que descubrirlo.

Según nos lo presenta el evangelio de hoy (Mt 13, 44-52), lo encuentra uno que está caminando por el campo (¿cavando…?), otro está atendiendo su tienda de perlas, otro preparando la comida pescando a la orilla del mar cuidando de su familia.

Se descubre el tesoro escondido en el sacrificio de la propia vida y no en un ejercicio meditativo de introspección.

¿Hemos entendido esto?

(Sor Ernestina)

COMPARTIR

Deja tu comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Arriba