EL BIEN Y EL MAL

En toda vida humana coexisten el bien y el mal.

El problema del mal es la inatención, el vivir dormidos; permitimos al enemigo sembrar y que el mal crezca. Luego, él desaparece. No lo vemos, pero el mal está sembrado.

Hemos de tener la capacidad de discernir manteniendo siempre vivo el deseo de la conversión.

Este deseo solo es posible si somos humildes y deseamos caminar hacia Dios.

Necesitamos una luz que nos ayude a discernir y orientarnos. No podemos actuar desde nuestra visión de las cosas, desde lo que el ego oculto nos dice lo que tenemos que ver.

Tenemos siempre esta tentación: Dar a nuestros pensamientos una validez real y arrancar la cizaña de los demás y de la vida porque nos estorba.

Lo importante es dudar siempre de nosotros mismos mediante una gran humildad y ayudar a todos a crecer en lo bueno.

(Sor Ernestina)

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1 comentario

  1. 19/07/2026 at 18:39
    Luz Fidelia Duron Leiva

    Si pedimos ayuda a Dios, El nos guia y orienta.

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