- benedictinas
- 18/01/2026
- 12:40
Juan ve en Jesús el que nos libera del pecado, el que viene al mundo para arreglar este asunto que nos traía complicaciones desde nuestra creación. Y puede solucionar el problema porque es el Hijo de Dios; es decir, Dios mismo haciéndose hombre.
Con la llegada de Jesús ha llegado algo nuevo para cada uno de nosotros; y es la relación con Dios, la amistad. En definitiva, hemos tenido un nuevo nacimiento que lo ha hecho el Espíritu cuando nos bautizaron.
¿Qué supone esta salvación? No es algo mágico; no consiste en espectáculos o montajes de luces… No es algo que se prepare para emocionar a la gente. Sencillamente, se nos concede, viene de la promesa de Dios y se recibe con fe, el misterio pascual de Jesús (muerte y resurrección) que actualizamos con una fe muy sencilla, muy sobria, y que hacemos en cada celebración litúrgica.
(Sor Ernestina)
