Antes de que entres en la sala, detente en la majestuosa reja de hierro forjado a mano que separó, en su día, el coro de la comunidad del pueblo que asistía a la Iglesia y que tras la reforma litúrgica fue eliminada. En la reja destacan los cirios pascuales que cada año pinta a mano una monja. Al entrar suena un introito en gregoriano cantado por la comunidad benedictina.
¿Qué me puede decir de la oración de los monjes?
Que es nuestra principal tarea y es esencialmente litúrgica, en el sentido de que la realizamos dentro de una celebración religiosa. Es la expresión interior y exterior de nuestra relación con Dios; y es pública y oficial, ya que es la comunidad de los fieles, la Iglesia, con su cabeza, Cristo, la que realiza el culto.
Abarca la Iglesia visible e invisible y anuncia lo que será el cielo: asamblea de toda la humanidad redimida y dedicada a la alabanza divina. En este sentido, está regulada por la Iglesia, no se encuentra a nuestro criterio, sino que recoge la tradición de XXI siglos de cristianismo. Dentro de la liturgia, nuestra tarea central es el rezo de Oficio divino, que es la plegaria de la Iglesia. Su sentido es que persevere, sin interrupción, la oración de Cristo, en la Iglesia.
¿Qué me encuentro en esta sala del «ora»?
De frente, un voluminoso facistol barroco del siglo XVIII soportando un cantoral de 1614, de gran tamaño y peso, con la cubierta de piel y hojas de pergamino, realizado a mano por encargo de la comunidad a un monje de San Claudio, como se recoge en la primera hoja del mismo.
Al fondo, la sillería del coro, de madera de nogal, que proviene del monasterio de Carbajal de la Legua; por lo tanto, es anterior al 1600. No se conoce exactamente la fecha ni el maestro que la realizó; pero sí que durante los últimos 500 años ha sido el soporte del rezo diario de muchas generaciones de monjas.
¿Qué dice la Regla de la oración?
San Benito hace de la Liturgia de las Horas y de la lectio divina los modos preferidos de oración. Considera la liturgia como el mejor medio para alabar y glorificar constantemente al Señor, vivir la existencia como una fiesta pascual.
San Benito quiere que sus monjes no antepongamos nada al oficio divino, es nuestra tarea principal.
Para cada una de nosotras, monjas benedictinas, es un verdadero privilegio asistir cada día al Oficio divino mediante el cual hacemos patente nuestro servicio a la Iglesia. Es el carisma del Espíritu Santo que recibimos los monjes y el papel que nos corresponde en la evangelización del mundo.
¿Es una oración solo para monjes y sacerdotes?
No. En la época de Benito, el Oficio es la forma común de oración de todos los cristianos. Esta costumbre se pierde y el Concilio Vaticano II la recupera e insiste en que la celebración de la Liturgia de las Horas no es propia solo del monje, sino deber y derecho de todos los bautizados.
En el gran cantoral que preside la sala, ¿qué se recoge?
El salterio. De todos los libros de la Sagrada Escritura es el preferido de los monjes, pero no solo como parte principal y más característica del Oficio divino, sino también para su rezo durante el trabajo manual.
La «rumiación» de los salmos acompaña al monje en su trabajo; y, así, éste es vivificado y hecho espiritual. Los salmos son usados constantemente a modo de jaculatorias.
Los salmos se cantan y, por esto, al lado del coro destaca un armonio del siglo XVIII para acompañar la oración litúrgica. Es un instrumento de viento muy parecido al órgano, en el que hay que apretar los pedales para que suene.
¿Qué más elementos destacan en esta sala?
Encima del coro, un gran Cristo en la cruz del siglo pasado. En el centro de la sala, el altar vestido para la ocasión, con las sacras, elementos litúrgicos anteriores a la reforma litúrgica. Encima, una bello y armonioso cuadro de San Benito de época y autor no conocido.
El pueblo se puede sentar en unos bancos de madera traídos de la estancia de Carbajal de la Legua, anteriores al 1600. Y detrás, los ornamentos litúrgicos realizados por la comunidad con gran primor y maestría, ya que la belleza en el culto es un tributo que se rinde al creador. Destaca el bordado del cordero en relieve en la casulla.
Además de la belleza, ¿cuáles son las principales características del Oficio divino en la Regla?
Lo primero es su sentido pascual y de alabanza. Celebramos una fiesta, un canto de júbilo a la gloria divina, a la que asistimos por una gracia del Espíritu Santo.
Se realiza en un lugar sagrado, el oratorio, lo que conduce a la esfera de lo eterno. El oratorio representa el cielo, la imagen de la ciudad Santa de Jerusalén que desciende del cielo. Es clara la presencia de Dios y de los ángeles acogidos mediante la fe.
No es obra del hombre, sino de Dios, y es necesaria la gracia divina para su realización.
Permite una oración perene e ininterrumpida, conversar con Dios día y noche.
Además de ser oración personal, nos introduce en la comunidad orante universal. El que participa en el Oficio presta su voz a toda la creación y la ofrece como alabanza y amor a Dios.
El Oficio es un tiempo y espacio para conectar a los hombres con Dios y para hablar a Dios de los hombres.
