CIVIMO Sala 1: origen monacato benedictino

PRIMERA SALA: ORÍGENES Y DESARROLLO DEL MONACATO BENEDICTINO.

En la puerta de entrada a la sala me encuentro con una pintura, ¿Qué representa?

Es la portada de «Los Diálogos», de San Gregorio Magno, del año 540 a 604 d.C., uno de los cuatro grandes Padres de la Iglesia de occidente y el primer monje elegido papa. Promueve la evangelización de Inglaterra, reforma la liturgia y el canto, que se llama gregoriano en su honor. En su obra «Los Diálogos», narra los milagros de santos italianos y el libro II lo dedica todo a San Benito.

 ¿Qué me puede adelantar sobre San Benito?

Es el fundador del monacato occidental. Sólo disponemos de dos pequeños documentos que nos hablan de él: uno, la Regla Benedictina, que redacta; y el otro, los «Diálogos» de San Gregorio Magno.

Su contexto sociocultural, siglos V y VI, es la caída del imperio romano de occidente. Tiempos dramáticos para Europa: Italia es invadida por oleadas de pueblos bárbaros, hay destrucción, miseria, enfermedades y, sobre todo, corrupción moral.

¿Algunas notas biográficas de Benito, por favor?

Nace sobre el 480-490 en Nursia, al noreste de Roma. De familia, probablemente, de la nobleza. Tiene una hermana llamada Escolástica.

Sobre los 14 años va a estudiar a Roma, pero el ambiente de superficialidad y descontrol le mueven a abandonar la ciudad y los estudios y optar por la vida monástica, dirigiéndose a una comunidad cercana en Affile.

Deja Affile en busca de una vida de más perfección y se instala en una ermita en Subiaco, una región rocosa y agreste de Italia, durante 3 años.

Ya veo que han reproducido la gruta de Subiaco a gran tamaño, con todos los detalles, una cesta con el pan y la campanilla con lo que el monje Román le baja la comida; incluso una «imagen de palo» de San Benito, con brazos, manos y cabeza y vestida con la cogulla, el hábito monástico. Pero continúe con la vida de San Benito, por favor.

Una comunidad de monjes de los alrededores, cuyo abad ha muerto, decide pedirle que sea su abad; pero, por desacuerdos internos, intentan envenenarlo y regresa a su cueva de Subiaco.

No tardan en reunirse a su alrededor personas atraídas por su santidad y funda 12 monasterios, cada uno con su prior.

A causa de algunos problemas con el sacerdote Florencio, se traslada a Montecassino. En esta región, sobre las ruinas del templo de Apolo, construye la abadía de Montecassino, alrededor del año 530. Aquí escribe su Regla, notable por su discreción y claridad del lenguaje que prescribe una vida de oración litúrgica, Palabra de Dios, estudio, y trabajo, realizado en una comunidad, una familia y con un padre o madre común. Montecassino mantiene una enorme actividad creándose un centro de gran irradiación e influencia en el entorno.

Por la maqueta que exponen del estado actual de la abadía, tras la casi destrucción en la Segunda Guerra Mundial, observo que es un gran monasterio, ¿en qué campos destacó la comunidad de Montecassino?

Por ejemplo, en el diálogo interreligioso es reseñable la acogida al rey Totila, ostrogodo y arriano en el 547. También es notoria la inserción del monasterio en la vida eclesial: se recibe a obispos, como el Obispo de Canosa, y clérigos, como el de la diócesis de Aquino; también se tiene relación con Germán, Obispo de Capua. Destaca en la evangelización- Por su predicación, se convierte mucha gente del pueblo y de los alrededores. Grande es la atención a los pobres de su entorno; en tiempo de hambre con gran escasez de alimentos, los monjes ayudan a la gente del pueblo. Es un centro con una gran influencia espiritual por su celebración diaria del oficio divino y su constante contacto con la Palabra de Dios. Notoria es la hospitalidad en Montecassino con pobres, peregrinos, huéspedes, monjes, sacerdotes…

En medio de una sociedad en decadencia, el monasterio constituye un punto de referencia fundamental para toda la sociedad de alrededor y en definitiva para toda la humanidad.

¿Se sabe algo sobre su muerte?

Se produce alrededor del año 547 en el oratorio, en medio de sus hermanos. Y, apoyándose en ellos, comulga con el Cuerpo y la Sangre del Señor; y, manteniéndose en pie con las manos levantadas hacia el cielo, exhala el último aliento entre las palabras de la oración.

REGLA DE LOS MONJES

Aquí puedo hojear un valioso ejemplar de la Regla de San Benito, impreso en 1714, en Córdoba, en castellano antiguo, ¿qué me puede decir sobre a Regla?

Ocupa el primer puesto entre los códigos legislativos monásticos y es, con mucho, el factor fundamental en la organización y difusión del monacato en occidente.

El texto se data alrededor del año 530, en Montecassino. A mediados del siglo VIII había en la Biblioteca del Papa una copia autógrafa. Muchas copias de la Regla se hicieron a partir de ella, una de las cuales ha sobrevivido hasta nuestros días. Por tanto, no cabe duda de que el actual Códice del 914 de la Biblioteca de Saint Gall fue copiado directamente de la copia de Carlomagno de la Abadía de Reichenau.

Es el resumen de una peculiar experiencia de encuentro entre Dios y un hombre, Benito de Nursia, que recoge la tradición monástica anterior y aporta su singular conocimiento de Dios y del ser humano. Documento sobre todo espiritual que expresa una forma de vivir concretamente el Evangelio en clave monástica.

Se basa en la Sagrada Escritura; es Cristocéntrica, Jesucristo es su centro y el monje no debe anteponer nada a su amor; está orientada por el Espíritu Santo.

Establece una «escuela del servicio divino» donde se aprende a buscar a Dios y a responder a su llamada junto a otros hermanos formando una comunidad. Gracias a un sabio y finísimo equilibrio entre el «ora et labora» ha permanecido más de 1500 años y puede ser seguida por cualquier persona, en cualquier lugar.

Consta de un prólogo y 73 breves capítulos, cuya humanidad y espiritualidad permiten el desarrollo equilibrado de la persona en todas sus facetas.

Establece como principal, la celebración del Oficio divino y la insistencia en la vida comunitaria: la idea de familia impregna la Regla entera. Los miembros de la comunidad se atan con un vínculo de familia, y cada uno toma sobre sí la obligación de perseverar en el monasterio hasta su muerte, el formar parte de una familia unida y persiguiendo los mismos fines. Aborda temas claves como la humildad, la obediencia, el silencio, el trabajo y la hospitalidad, tratados con gran realismo y profundidad.

 

 

Me encuentro con un báculo y principios de la Regla, ¿qué tengo que hacer?

El báculo es el último que se utilizó en el monasterio y es insignia de la función pastoral de la abadesa. La obediencia de la Regla y al abad son los pilares del monacato.  El abad tiene la función de interpretar la Regla a la luz de los tiempos y siguiendo las indicaciones del Espíritu Santo. Por ello, te invito a poner por orden de prioridad distintos principios de vida que se encuentran en la Regla.

 

 

Mi mirada se dirige a una soberbia talla de Benito, ¿qué me puede decir de ella?

Está datada en 1704, representa a San Benito, en su mano derecha sostiene el báculo de abad y la izquierda, la Regla. Viste la cogulla negra, el hábito litúrgico. En la parte posterior de la talla figura una inscripción en castellano antiguo: «Diolo supaternidad fray Alonso Bravo Año 1704», que puede ser el responsable de la creación o recepción de la talla.

MUJERES BENEDICTINAS DESTACADAS

También compruebo que hay importantes y santas monjas benedictinas, ¿Quién es esta primera?

El 10 de febrero, la Iglesia recuerda a Santa Escolástica, hermana de San Benito.

Escolástica se consagra al Señor desde la infancia y vive a la sombra de su hermano. Es la primera monja benedictina y fiel intérprete de su Regla.

El único texto que se refiere a su vida lo narra San Gregorio Magno en sus Diálogos. Cuenta que se reunían los dos hermanos anualmente y, en el último encuentro, poco antes de su muerte, Escolástica pide a su hermano que prolonguen su coloquio espiritual hasta el día siguiente. Benito se opone para no infringir la Regla. Entonces Escolástica ruega entre lágrimas al Señor que no permita partir a su hermano. Enseguida, un inesperado y violento temporal, obliga a Benito a quedarse, de modo que los dos hermanos pueden conversar toda la noche.

La primera reacción de Benito es de contrariedad: «Dios Omnipotente te perdone, hermana. ¿Qué has hecho?” Escolástica respondió: «Yo te he rogado a ti y tú no me has escuchado. Rogué, en cambio, a mi Señor, y Él me ha escuchado. Ahora sal, si puedes; déjame y regresa al monasterio».

Y prosigue San Gregorio diciendo que «no es extraño que en esta ocasión Santa Escolástica tuviera más poder que San Benito pues si Dios es amor, está muy puesto en razón que más pudiera la que más amó».

Destacan en este episodio las características de la personalidad de Escolástica: mujer de oración, de relación, de constancia y también la audacia para obtener lo que desea ardientemente.

Tres días después de este encuentro, Benito recibe la noticia de la muerte de su hermana mediante un signo divino: «vio el alma de Escolástica subir al Cielo en forma de paloma». Quiso entonces enterrarla en la tumba que había preparado para sí mismo, y en la que él fue sepultado poco después.

«Así ni la tumba pudo separar los cuerpos de aquellos cuyos espíritus habían sido uno sólo en el Señor».

Después viene Santa Hildegarda, muy famosa por sus libros y la película «Visión», que hicieron de su vida.

Nace en 1098, de familia noble alemana, con sólo 8 años ingresa como oblata en la abadía de San Disibodo, según la costumbre de entonces de ofrecer a los monasterios niños de corta edad.

Es débil y enfermiza, pero muestra gran inquietud religiosa y empieza a tener visiones divinas, que se prolongan durante toda su vida, hasta su muerte, pasados los 80 años, en 1179.

En 1136 es elegida abadesa, y poco después, cuando tenía 42 años, una voz celestial le ordena: «Oh, débil criatura, ceniza de ceniza y polvo de polvo, cuenta y escribe lo que ves y oyes». Como nunca aprende a escribir, un monje llamado Volmar se encarga de transcribir en latín sus visiones. Aprobado su reconocido carácter profético, se leen fragmentos públicamente para clausurar el sínodo en la catedral de Tréveris. Honrar así la obra de una mujer, ante una multitud de prelados, un papa y un santo, era algo totalmente inédito.

Hildegarda escribe una gran variedad de obras y también de música. Hoy día son especialmente conocidos sus himnos litúrgicos, setenta en total.

En 1150, funda una comunidad femenina independiente de San Disibodo, cerca de Bingen, y en 1165 crea un nuevo monasterio al otro lado del Rin.

Aunque el Decreto de Graciano prohibía a las mujeres predicar, Hildegarda realiza cuatro campañas de predicación. Clérigos, nobles y ciudadanos se reúnen para escuchar sus sermones. Mantuvo asimismo correspondencia con algunas de las mayores personalidades de la Cristiandad (se han conservado más de 300 cartas suyas). Con la autoridad que le conferían sus visiones, no duda en pronunciarse acerca de los asuntos políticos de su época.

Podemos considerar a Hildegarda de Bingen como una de las figuras más importantes en la historia del largo camino de desarrollo de la mujer.

Y la última talla tiene un peculiar niño Jesús en su corazón.

Sí, se trata de Santa Gertrudis, que nace el 6 de enero de 1256 y a la edad de 5 años ingresa en el monasterio de Helfta. Realiza el noviciado, profesa y recibe una cuidada formación teológica, filosófica, literaria y musical. Su vida es normal hasta los 25 años, como una monja más del monasterio, dedicada a la copia de manuscritos, la costura y las labores agrícolas de la huerta.

El 27 de enero de 1281 tiene su primera experiencia mística, que supone un profundo cambio en su vida. Se trata de una visión de Cristo adolescente, que le dice: «No temas, te salvaré, te libraré… Vuélvete a mí y yo te embriagaré con el torrente de mi divino regalo».  A partir de esto, deja los estudios profanos por los teológicos, y su existencia pasa a vivir una profunda experiencia mística. Escribe numerosos libros y muere el 16 de noviembre de 1292.

EXPANSIÓN DEL MONACATO

¿Qué pasa tras la muerte de San Benito, cómo se difunde su Regla?

Es un proceso muy rápido. Para la fecha de la muerte de Simplicio, el tercer abad de Montecassino, se dice que es observada con carácter general en toda Italia.

En el año 581 Montecassino es destruido por los lombardos y los monjes huyen a Roma, llevando consigo la copia autógrafa de la Regla.

San Gregorio Magno da un fuerte impulso a la difusión de la Regla, que llega a Inglaterra de la mano de San Agustín de Canterbury y sus compañeros monjes. En el siglo VII el proceso continúa firmemente y durante el reinado de Carlomagno, siglo VIII, se convierte en la forma habitual de regirse los monasterios en occidente.

Ante el caos feudal, en el siglo X, la abadía de Cluny inicia una reforma monástica que tendrá gran expansión. En el siglo XI se producen reacciones ante la relajación de los monasterios cluniacenses, como la reforma de San Romualdo, que funda la Camáldula, uniendo elementos eremíticos y cenobitas; más tarde, está la reforma cisterciense con Roberto de Molesmes y San Bernardo como figura central, del que tenemos una bella talla de madera policromada de 1704, con una inscripción por detrás: «Diolo supaternidad fray Alonso Bravo Año 1704»,

Otro periodo de decadencia, siglos XVI y XVII, trae reformas como, por ejemplo, la del abad de la Trapa, cuyo objetivo es acercarse a la forma primitiva de la vida benedictina.

El monacato existe actualmente como un camino de vida consagrada con diversas manifestaciones y adaptándose a los contextos actuales. Mantiene ese profundo impacto que causa siempre el fenómeno de lo monástico; su influencia, en distintos campos (social, cultural, de espiritualidad, educación, justicia), sigue siendo relevante.

MEDALLA DE SAN BENITO

¿Qué me puede decir de la conocida medalla de San Benito?

Es una medalla sacramental cristiana que contiene iconografía relacionada con San Benito. Es usada por católicos, anglicanos, algunas comunidades luteranas, metodistas y ortodoxas, en su lucha contra el mal.

Es una de las medallas más antiguas de la cristiandad; la fecha exacta sobre su aparición se desconoce. Un manuscrito del siglo XIV y procedente de Austria, que se encuentra en la biblioteca de Wolfenbüttel, parece haber sido el origen de la imagen y del texto.

En el año 1647, unas mujeres, juzgadas por hechicería, declaran no haber podido dañar el monasterio de los benedictinos porque se encuentra protegido por el signo de la santa Cruz. Se busca en el monasterio de Metten, Baviera, y se encuentran pinturas antiguas con representaciones de esta cruz, cuyas iniciales pueden ser interpretadas al hallar en su biblioteca un manuscrito de 1414 en el que aparece San Benito, con esas palabras.

El papa Benedicto XIV la aprueba en 1742 y la fórmula de su bendición se incorporó al Rito Romano. La versión final de esta medalla data del año 1880 en memoria de los 1400 años del natalicio de San Benito.

En la cara frontal de la medalla aparece la figura de Benito sosteniendo en su mano derecha una cruz que representa el poder salvador de Cristo y en su mano izquierda el libro de la Regla, que él mismo escribe.

En el fondo de la imagen aparece una copa que recuerda el intento de los monjes de envenenarlo y que se rompe ante la señal de la cruz. También aparece un pan con un cuervo como símbolo del alimento envenenado que se le ofrece a San Benito y finalmente una oración para antes de la muerte: «Que en nuestra muerte seamos protegidos por su presencia».

El reverso de la medalla muestra la cruz de san Benito con las siguientes iniciales:

  • «Cruz del Santo Padre Benito».
  • «La santa Cruz sea mi luz».
  • «No sea el mal el que me guía».

En círculo, comenzando por arriba hacia la derecha:

«¡Retrocede, Satanás!»

«No me aconsejes cosas malas».

«Es mal lo que me ofreces».

«Bebe tú mismo tu veneno».

«Paz».

El 12 de marzo de 1742, Benedicto XIV otorga indulgencia plenaria a la medalla de San Benito.

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