- benedictinas
- 21/06/2026
- 12:27
Jesús ha estado diciendo a sus discípulos que tienen una misión terriblemente desafiante: dar testimonio de él y del Reino en el mundo. Les adelanta que no van a ser bien recibidos.
Ellos se preguntan acerca de los poderes que Jesús les dará: ¿Seremos muchos? ¿Podremos hacer milagros? ¿Tendremos mucha capacidad tecnológica y buenos medios informáticos? ¿Nos manifestaremos en espectáculos asombrosos, llenos de luz y fuegos artificiales?
Jesús les avisa: No tendréis nada de eso.
Hay dos armas muy sencillas:
- El amor providencial del Padre que sabe lo que necesitáis y os cuida y
- Vencer el miedo a los hombres, a la enfermedad, al peligro.
Es decir, ARRIESGARSE.
Con estas dos actitudes, todos podemos ser misioneros y evangelizadores sin necesidad de espectáculo.
(Sor Ernestina)
