ARRIESGARSE

Jesús ha estado diciendo a sus discípulos que tienen una misión terriblemente desafiante: dar testimonio de él y del Reino en el mundo. Les adelanta que no van a ser bien recibidos.

Ellos se preguntan acerca de los poderes que Jesús les dará: ¿Seremos muchos? ¿Podremos hacer milagros? ¿Tendremos mucha capacidad tecnológica y buenos medios informáticos? ¿Nos manifestaremos en espectáculos asombrosos, llenos de luz y fuegos artificiales?

Jesús les avisa: No tendréis nada de eso.

Hay dos armas muy sencillas:

  1. El amor providencial del Padre que sabe lo que necesitáis y os cuida y
  2. Vencer el miedo a los hombres, a la enfermedad, al peligro.

Es decir, ARRIESGARSE.

Con estas dos actitudes, todos podemos ser misioneros y evangelizadores sin necesidad de espectáculo.

(Sor Ernestina)

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