«SOY YO»

Los discípulos ven caminar a alguien sobre las aguas (Mt 14, 22-33) y creen que es un fantasma. Esto, junto a fuertes vientos, es un motivo, más que justificado, para tener miedo. Jesús, rápidamente, se moviliza para tranquilizarlos: «Soy yo; no tengáis miedo». Ya no tienen excusa para seguir temerosos. Jesús se ha identificado, «soy yo», no soy un fantasma.

¿Cuál fue el problema de los discípulos, la causa de su miedo? Atribuyeron más poder sobre sus vidas al viento y a las olas y a los fantasmas que a Jesús.

Nosotros, ¿a quién damos poder de decisión sobre nuestra vida? ¿A la enfermedad, a la muerte…, al futuro? Todo eso sustituye la presencia de Jesús.

(Sor Ernestina)

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